Montmaneu, Sant Guim de Freixenet y el barrio de La Panadella, entre Lérida y Barcelona.

Donnerstag, 10. Dezember 2015


DEDICADO CON AMOR TOTAL AL AVI JACINT CORBELLA FIGUERAS y a su hermana TIA RAMONA y TIO JOAN y a su PRIMA ASUNCIÓN de Sant Guim y a MIQUELET I JOSEP.....y a Roberto y a mi hijo Iván!!


Fiesta de los Cabezudos, en Sant Guim de Freixenet.



El Hotel Bayona, emblema de La Panadella. La Panadella es un paso de 710 metros de altitud y se encuentra, más o menos en medio, de Barcelona y Lleida. Es línea divisoria entre las vertientes de los ríos Segre y Llobregat, al límite entre la Depresión Central de Cataluña. El pueblo de la Panadella está atravesado por la carretera N-II, que sigue el curso del antiguo camino rural.
Durante las guerras carlinas hubieron combates muy cerca y se construyeron fortificaciones que abastecieron las batallas. En 1837, el general Tristany, ordenó el fusilamento de 276 soldats isabelins.


La economia del municipio está basada en la agricultura y la ganaderia. Destaca la tradición hostelera, especialmente en la Panadella, debido a su ubicación estratégica en el cruce de la N-II, camino asimismo de Sta. Coloma de Queralt a Sant Guim de Freixenet. . El siglo XIX ja tenian un buen número de Hostales de Can Bartomeu, Can Marinet i Can Bayona. Actualmente encontraremos el Hostal Viejo, Can Marinet, Can Baiona i l'Hostal Parada.

Sant Guim de Freixenet




Sta. Coloma de Queralt


Panoràmica de la placita de Montmaneu en La Segarra.


Situado en un cruce de caminos, y con una economía fundamentalmente rural, Montmaneu conserva aún la torre de base cilíndrica del antiguo castillo, citado ya en documentos de 1176. Considerado bien cultural de interés nacional, el castillo fue testigo de numerosas batallas hasta las guerras carlistas. El casco antiguo es el escenario de la escudella popular que se elabora el martes de carnaval con las aportaciones de todos los vecinos, y que se reparte entre todos los asistentes.

Municipio situado en el extremo de poniente de la comarca, al límite con la Segarra. Tiene una extensión de 13,55 km2. El centro del su término hay el coll de la Panadella, de 710m. d'altitud, en el límite de la Depresión Central, que separa les cuencas del rio Llobregat y del Segre. Una tercera parte del término está ocupado por bosques de pinos, robles y carrascass. Sus habitantes se distribuyen entre los núcleosde Montamaneu, capital del municipi, el raval de la Panadella i el antiguo Priorato de St. Jordi de Riquer.El barrio de la Panadella se documenta desde el 1242, cuando Guillem de Pujalt cedió el lugar al Monestiro de Santas Creus.

Montmaneu celebra una fiesta singular, la Caldera, que consiste en una escudella de pagès, (sopa)que se prepara en medio de la plaça Major, con los productos de recaptación popular, en la cual todos aportan lo que tienen, legumbres, carne, gallinas, cordero, y de tocino. Una vez bendecida por el rector del pueblo, y cocinada la sopa, se reparte entre todos los asistentes.
Desde hace 2 anos, se ha anadido a esta celebración la Fiesta de los Bandoleros que rememora las correrias que, durante siglos, havian protagonitzado los bandoleros y especialmente el asalto al comboy real, efectuado el 30 de deciembre del 1613 por el bandolero Pere Barba, alies Barbeta y su seva cuadrilla muy cerca de la localitad. Ya las cróniques remarcan que cuestas abajo del camino rural y un heraldo del rei de Inglaterra fueron objecto de un robo, en 1473 , tras haber comido en una de las fonds de La Panadella, el Hostal de Maçart.

Montaneu vió nacer a mi padre y a su hermana Ramona. A mis abuelos Carmen y Cinto. Y tiene mi primo allí, en medio de la Plaza Mayor, una casa alta de piedra blanca con persianas de madera verdes. Esbelta como una torre.
Mucho frio hace en invierno y mucho calor en verano y las moscas se nos comen vivos en cuanto se abren las puertas de los corrales que dan a la única y estrecha callejuela que cruza este polvoriento lugar, que todavía aparece de vez en cuando como en mis sueños de la infancia, desolado o repleto de las gentes de los campos.


http://www.youtube.com/watch?v=muTMLuGWrp8

Aqui hay partes de CATALUÑA y de todos los catalanes,
!!!! UN POQUITO !!!


El mágico Cristo Redentor en Rio de Janeiro, Brasil, tercera de las maravilllas.

Freitag, 5. Dezember 2014




Con un tonelaje de 1.145 y 38 metros de altura, este símbolo a la fraternidad preside dia y noche la mágica ciudad de Rio de Janeiro

A 750 metros de altura, y con las famosas playas de Copacabana, Ipanema, Leblon, Barra do Tijuca y Sao Conrado, a sus pies, el Cristo Redentor parece llamar al mundo a la difícil paz, al todavía complicado hermanamiento entre las razas y al amor, eterna esperanza, por los siglos de los siglos.

Desde el siglo XIX que ya existia el proyecto de este Cristo Redentor, pero no fue hasta el año 1921 en que se llevó a efecto, no sin antes una gran discusión sobre en cuál monte debería ir situado: si el Pan de Azúcar o el Corcovado. Finalmente se eligió éste último por su mayor altura. Con los esquemas del ingeniero Heitor Da Silva Costa, y la financiación de todos los brasileños, en 1922 se colocó la primera piedra. Carlos Oswald aportó sus diseños, y la imagen es obra del francés Paul Maximilien Landowski. Su inauguración, al fin, se produjo el 12 de Octubre de 1.931, y contó con la excepcional colaboración de Marconi, el famoso físico italiano que obtuvo el premio Nobel de Física.

Para llegar a él, podemos llegar, bien por carretera, bien por un tren electrificado que se inauguró en 1889 por el emperador Pedro I. 75 años cumplió en el 2006. Años durante los que puede contar innumerables anécdotas, como la que se dio con los bocetos originales, cuando se planteó la posibilidad de que cargara el Cristo con una Cruz y un Globo Terráqueo, idea que se desechó para evitar que se pensara que se trataba de un Cristo “futbolista”. O como aquélla otra en que el Obispado de Río de Janeiro decidió denunciar a varias empresas que utilizaban la imagen del Cristo en latas de cervezas y otros artículo, para evitar que su imagen perdiera religiosidad.

El Templo de Kukulkán, en México, primera de las maravillas del mundo.

Freitag, 5. Dezember 2014


El bello y esbelto Templo maya Kukulkan en Chichén-Itzá.


México, distrito federal está formado además de la Ciudad de México por 31 otros estados, algunos de ellos, Veracruz, Tabasco, Yucatán, Sonora, Oaxaca, Aguas Calientes, Baja y Alta California, Chiapas, Chihuahua, Durando, Jalisco, otros habitantes mexicanos son los zapotecos, los etc. Limita al norte con los Estados Unidos de América, al sureste con Guatemala y Belice, al este con el Golfo de México y el Mar Caribe, y al oeste con el Océano Pacífico. En extensión territorial ocupa la quinta posición en América, y la decimocuarta a nivel mundial. México es el país con la población hispanohablante de mayor tamaño en el mundo.







Angeles dorados aparecieron en lo alto, símbolo de la independencia de México en 1957....



Escudo mejicano


El castellano y 62 lenguas más tienen la misma validez en todo el territorio mexicano.
Desde su conformación como Estado federal, el nombre oficial del país es Estados Unidos Mexicanos, aunque la Constitución de 1824 usaba indistintamente las expresiones Nación Mexicana y Estados Unidos mexicanos.
La conquista de México, en 1519, los españoles llegaron a lo que hoy es México, tocando tierra en la isla de Cozumel. Encabezados por Hernán Cortés, incursionaron al territorio mesoamericano por las costas de Veracruz. Fueron varios los pueblos que se aliaron a los españoles para librarse del poderío mexica, entre ellos los tlaxcaltecas. Moctezuma Xocoyotzin, tlatoani mexica, recibió pacíficamente a los recién llegados al pensar que Cortés era Quetzalcoatl, rey azteca que según la tradición se fue por el mar hacia el oriente jurando regresar un día para retomar sus territorios. La matanza de Toxcatl levantó en armas a los mexicas contra los españoles y sus aliados.
Al caer el imperio mexica, fue Hernán Cortés el que tomó las riendas del poder. Se formó el Virreinato de la Nueva España.
La historia es muy larga. Actualmente, la sociedad novo hispana profesa en su mayor parte la Religión Católica. La Santa Inquisición tenía instalados sus oficios en el territorio. El territorio de la Nueva España era lo suficientemente grande para que en él existiera una gran cantidad de pueblos indígenas, una gran variedad de lenguas, sin excluir a los europeos, durante los 300 años de la Nueva España se tuvieron distintas disposiciones legales que afectaron el comercio y la prosperidad de los novo hispanos, pero en general su nivel de prosperidad era el más alto de América, en especial los residentes de los Ayuntamientos de México, Puebla de los Ángeles, la Villa Rica de la Veracruz, Acapulco y Zacatecas, sin excluir que algunas regiones padecieron grandes penurias como los californios por la falta de prendas de vestir europeizadas, no obstante que poseían bastante ganado y granos para su manutención. A pesar de que por regla general se propuso una política de integración, la realidad política que imponía el otorgamiento de los puestos importantes para la burocracia española, en especial a partir de la llegada de los borbones que propugnaron hacia el modelo francés de colonización, contra los cuales los criollos o hijos de españoles nacidos en México, empezaron a resentirse y aunado a la situación de pobreza en que se encontraba la mayor parte de la población mestiza e indígena se crearon divisiones tan graves como las castas en Yucatán. Durante el período virreinal se gestaron muchas de las tradiciones e instituciones que han evolucionado, de conformidad con el carácter al pueblo mexicano, a muchas de las características mexicanas de la actualidad.

ERASE UNA VEZ EN .... MARSELLA ... SERGE....

Montag, 14. Juli 2014


Blog de literatura japonesa
del catalan Jordi Escurriola,

http://www.japocat.blogspot.com


-S E R G E-



Serge dejó las brumas de su Bretaña para viajar por toda Francia especialmente por el sur. Huía del frío y la neblina gris de Brest y vagabundeó por la Camargue para después plasmarla en sus baldosas. Serge pintaba flores de otros mundos, paisajes breves con toros que rumiaban al lado de los arrozales, salinas, caballos blancos paciendo bajo el sol, girasoles ........Sus baldosas estaban siempre llenas de luz, trazos delicados, colores tenues, suaves, líneas sinuosas, evocadoras.

Le conocí una tarde. Volvía a Bois-Luzy, después de haber pasado todo el día en la biblioteca leyendo. Me refugiaba allí cansado de ir de un lado para otro buscando trabajo en una Marsella que tenía ya miles de parados. Llegué hambriento, frustrado y desanimado, una combinación poco apta para alternar con la gente que a aquellas horas llenaba el comedor del albergue. Como yo era de los habituales, es decir, llevaba viviendo allí cinco meses, podía comer en la cocina, lo cual prefería. Allí estaban Frank, Gérard, Ferdinand, Abderramán y un tipo delgado, moreno, con un bigote estilo Pancho Villa y una espléndida cola de caballo de color castaño. Era Serge. Me lo presentaron y simpatizamos rápidamente.

Ferdinand estaba malhumorado. Habían llegado dos autocares de alemanes y nos tocaba dormir en las habitaciones del fondo, al lado de los lavabos, con las literas pegadas las unas a las otras, y no nos gustaba estar allí, ni que fuera por una noche o dos. Frank alegó que no había otro remedio y Abderramán replicó que, claro, a él no le importaba porque como era el encargado tenía habitación propia. Al final terminamos hablando de la falta de sexo en los albergues de la juventud. Serge dijo que él también dormiría en el “exilio”, palabra afortunada de Ferdinand, solidarizándose con nosotros. Bridamos con un vaso de un vino horroroso que Gérard compraba en una bodega del puerto, Frank dijo que era tan malo que no lo compraba, se lo regalaban para quitárselo de encima. Otra discusión. Aproveché para comerme mi camembert, la cena de todas las noches.

Salí al jardín. Era una especie de patio lleno de arena gruesa y guijarros rodeado por árboles y daba a la carretera de entrada al albergue. Era la ruta obligada para los coches y nosotros usábamos la salida trasera que daba a una gran escalinata de piedra llena de hierbajos en sus innumerables grietas. Por allí se bajaba directamente a la avenida que descendía hasta el centro de la ciudad y donde estaban además las dos únicas tiendas de comestibles. A lo lejos se intuían las luces del Château d’If y a la derecha la claridad diáfana del Vieux Port. Hacía frío y entré al cabo de unos minutos. No había nadie en la cocina y subí a acostarme.

Serge sorbía un a taza de café en el comedor ya vacío. Los alemanes habían partido a su nueva destinación y el albergue recuperaba su tranquilidad habitual. Me preparé una infusión y me senté al lado de Serge que estaba limpiando unas baldosas. Me explicó que se dedicaba a pintarlas. Las vendía en mercados y ferias, llevaba años haciéndolo. Se fue con una renqueante motocicleta y yo me quedé solo mientras decidía qué hacer. Al cabo de unos minutos Frank me llamó, tenía una llamada telefónica. Era Maud. Durante unos días había trabajado en una oficina municipal haciendo la limpieza pero como no tenía papeles no pude seguir. Maud, Claire, Odile, Zuléma y Tina trabajaban allí también y nos habíamos caído bien. Al marcharme me pidieron el teléfono para avisarme si sabían de algún trabajo para mí, y parecía que tenían uno: hacer de canguro de sus hijos por las tardes. Mi trabajo consistía en recogerlos de la escuela, llevarlos a casa, merendar y cuidarlos hasta que llegasen, normalmente entre las ocho y las nueve de la noche, hacer un poco de limpieza y poner alguna lavadora. Acepté encantado. Empezaría aquella misma tarde.

Decidí ir a la Cannebière y ver si conseguía encontrar a Serge. Primero fui a Le Pagre, el mercado de los pescadores, pero no le ví, después al Cours Julien, el mercado agrícola, tampoco , y finalmente me decidí por el Prado, el más popular. Tuve que dar una vuelta completa y meterme por las callejuelas pero al fin lo encontré. Estaba sentado en una sillita plegable, al lado de su motocicleta y fumando un cigarrillo apestoso. Había distribuido sus baldosas sobre una especie de sábana doblada y tenía una caja llena de tarros de pintura en su regazo mientras pintaba. Me saludó con su sonrisa socarrona y no dijo nada hasta terminar de pintar la baldosa. Eran unos flamencos rojos, típicos de la Camarge sobre el fondo azul claro de la loza, muy bonitos. Me dijo que había vendido dos baldosas, suficiente para pagar dos noches en Bois-Luzy y comer dos días, todo un éxito a aquellas horas, si vendía cuatro o cinco más tendría para una semana.

Se había criado con su abuela, en su tenderete de pescado del mercado de Quatre Moulins; su padre les abandonó y su madre trabajaba de cocinera en un transatlántico que hacía la ruta de Australia y Nueva Zelanda y la veía una vez al año. La abuela Dorine cargó con él hasta su muerte, el primer dolor de su vida. Aprendió a dibujar y a pintar de un vecino que hacía carteles para fiestas y calendarios y cuando no estaba con la abuela se metía en el piso de monsieur Jeanot. Como no tenían dinero se las ingenió para aprovechar al máximo cualquier papel, cartón e incluso trapos viejos , por eso Serge siempre pintaba sobre pequeñas superficies. Bajó a la Provenza e hizo del sol su dios, le rindió tributo y se hizo granjero en Arles sólo para contemplar los amarillos y las noches estrelladas que viera Van Gogh. Hizo de las baldosas su tela y del campo su taller, redujo los objetos y los seres a su esencia como un alquimista de los colores, buscó lo universal en lo más insignificante, huyó de absolutos y trascendencias y se convirtió en un místico de la luz. Vivía con tanta sobriedad que tener para comer durante tres días seguidos lo consideraba un lujo.

Estuve con él hasta media tarde, después me fuí a la escuela del Boulevard Gambetta. Maud me esperaba para recoger a los niños. Eran cinco : Mignone, Mouche, Pierrot, Jean-Jean y Odette. Se pegaron a Maud y me miraron desconfiados mientras cargaba con sus carteras y fuimos todos juntos a la rue Saint Pierre. Era una escalera amplia, oscura, húmeda, con peldaños de baldosas rojas casi todas partidas. Claire esperaba a Maud para ir a trabajar y aprovecharon para mostrarse muy afectuosas conmigo y de este modo presentarme como alguien de confianza. Me quedé solo con cinco pares de ojos que me escrutaban como aves de presa. Mouche tomó la iniciativa y me cosió a preguntas. Era la más pequeña, seis años, su espontaneidad rompió el hielo y al rato estábamos todos tumbados por el suelo comiendo pan con mermelada mientras yo les contaban cuentos orientales.

Durante varias semanas fui el hermano mayor del que carecían y el padre que algunos de ellos no habían conocido. Me ayudaban en todos los quehaceres domésticos, sacando cosas que luego aparecían en otros lugares, se peleaban por la escoba, por llenar los cubos de agua, pero lo más divertido era tender la colada que consistía básicamente de bragas, de todas formas, colores y tamaños, y una vez tendidas parecían ristras de banderolas celebrando una fiesta.

Una noche cuando llegué al albergue volvía a estar lleno de gente. Había mucho barullo e intenté escaparme por la entrada principal, pero Abderramán me llamó. Estaban jugando a cartas, al ajedrez, al parchís, a la oca, toda la mesa llena de juegos y necesitaban un intérprete, y allí entraba yo. Durante dos horas traduje las cosas más dispares aunque la mayoría de las veces no era imprescindible. Todos queríamos comunicarnos, todos hacíamos el esfuerzo de escuchar, saltaron las barreras de las lenguas y las clases y fuimos una Babel de buena voluntad.

Al día siguiente Serge me saludó con un “Bonjour, maître” , al que yo contesté “Bonjour, artiste” , éste fue desde entonces nuestro saludo matutino, él dejó de ser Serge y yo Jordi, y así hasta el final.

Los días de lluvia, nefastos para Serge, los pasábamos en el comedor charlando entre nosotros. Los grupos daban mucho ambiente pero duraban dos días como máximo y todos preferían ir a los lugares típicos y Bois-Luzy quedaba alejado de todo. Una noche le pregunté a Serge si le gustaría pasar una tarde con los niños y conmigo, él podía dibujarles algo, hablar de la Bretaña, de la Camargue, de Arles, aceptó con un simple gesto de cabeza.

Yo ya les había hablado de Serge y cuando vieron su coleta, sus ojos grises que siempre sonreían, su serenidad, quedaron prendados de él.

El comedor se llenó de papeles, salieron lapiceros de todos los rincones, Serge abrió su caja de colores y toda la tarde estuvimos pintando, garabateando los objetos más inverosímiles, creando formas desconocidas, colores imposibles, una velada que me gustaría pensar que fue tan importante para ellos como lo fue para mí. Cuando llegaron Maud y Claire todos se precipitaron hacia ellas mostrándoles sus dibujos y pinturas, había más en sus caras y manos que en los papeles pero a nadie le importó, aunque me tocó a mí lavarlos a todos. Nos invitaron a cenar y nos llenaron de latas de sardinas en escabeche y latitas de paté.

Sólo con aquel trabajo no podía seguir en Marsella y al cabo de varios meses decidí marcharme a Estrasburgo. Me iría temprano y preferí despedirme de todos los “habituales” con los que había compartido tantas veladas. Descorchamos una buena botella de vino, comimos salchichón y quesos y alguien puso una canción de Matt Monro que estaba muy de moda entonces.

Eran les seis de la mañana y el olor del tabaco que fumaba Serge me advirtió de su presencia. Fue nuestro último“Bonjour”,lo sustituimos por un “Au revoir”, pero los dos sabíamos que era un

“ADIEU”.



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Pompeya bajo el volcán.

Samstag, 19. April 2014


Al fondo el Vesubio, el feroz volcán que destruyó a cenizas la próspera ciudad de Pompeya en el ano 79 de nuestra era. La segunda erupción fue en 1848. La última erupción con terremoto tuvo lugar en 1999.

Pompeya, ciudad de la Antigua Roma ubicada junto con Herculano y otros lugares más pequeños en la región de Campania cerca de la moderna ciudad de Nápoles y situados alrededor de la bahía del mismo nombre en la Provincia de Nápoles. En este ano, 79 los pequenos terremotos que de cuando en cuando sacudían la zona aumentaron considerablemente, tanto en tamano como en intensidad. Uno de ellos llegó a bloquear el flujo de agua del Aqua Augusta, el acueducto que abastecía a Pompeya y las ciudades vecinas, unas 48 horas antes de que se produjese la erupción que se avecinaba.

A la una de la tarde del día 24 de agosto se produjo una explosión cien veces más potente que la de la bomba atómica lanzada en 1945 sobre Hiroshima. La parte más alta del Vesubio voló por los aires, comenzando la emisión de gases, polvo y cenizas a la atmósfera que configuraron lo que hoy se llamaría una nube piroclástica. Se calcula que la nube alcanzó entonces más de treinta kilómetros de altura. La mayoría de los pompeyanos murieron asfixiados por los gases. La ceniza no cubrió sólo tejados y calles, sino que llegó hasta el mar. Las crónicas de Plinio el Joven y su tio Plinio el Viejo, recogen con exactitud todos estos acontecimientos, que descubrieron la vida que durante 1500 anos había mantenido oculta el volcán.

El antiguo Templo de Apolo, era el más importante centro religioso de Pompeya.

Todos los restos arqueológicos hallados son de gran interés histórico para la humanidad. el Templo de Apolo, la Puerta Marina, el Antiquarium, un museo, el Foro, un centro político, inspirado en un modelo griego-helenístico más que en el itálico-romano.

La Basílica, centro de justicia, con 5 puertas y 3 gran salas.



Junto al Foro, el Templo de Júpiter, y el Mercado, el Templo de los Lares y el Templo de Vespasiano, fueron otras grandes construcciones. El Edificio de Eumaquia, para artesanos y lavanderos, incluso un prostíbulo poseía Pompeya, se llamaba, El Lupanar. En latín lupa, significa puta.

El mercado


El Foro Triangular, zona sagrada para estatuas, el Teatro Grande, las Termas Stabianas, las Centrales, y las Termas del Foro para los banos como indican su nombre. La casa del Fauno, una casa de gran lujo, y La Casa del Poeta Trágico, que es un conjunto de mosaicos,

hoy expuestos en el Museo Antropológico Nacional de Nápoles, y algunos frescos.
La villa de los Misterios, conjunto de casas suburbanas. Lleva este nombre por ser muy diferente del resto de las edificaciones de la época. Todo ello y seguramente mucho más, piedras, pensamientos, suenos, y muchísimos otros planes quedaron en ruinas agonizando en unas pocas horas.