Un puente colgante en Rupit. Ruta para senderistas principiantes y un par de recorridos turísticos.
Situada a 98 km. de Barcelona y a 78 Km. de Gerona, Rupit colinda con la provincia de Gerona y es uno de los lugares más hermosos del mundo. A unos 900 metros de altura sobre el mar, se llega por una estrecha carretera, que desemboca directamente en Rupit. Rodeada de baja vegetación y calles de piedra no muy empinadas, los balcones son históricos. Fueron hechos de piedra y madera, y cuelgan muchos sobre el riachuelo que cruza el pueblo en el que se sostiene todavía un puente ancentral pero que aparenta firme como una roca. Pero el puente, de no más de 1 metro de ancho, se balancea intranquilo al poner el pie y a medida que se avanza sobre él, parece que de repente se levantara una tempestad en medio del océano. Se alarga suavemente unos 50 metros. Está hecho a base de estrechas láminas de madera y la barandilla es de cuerda fina. Este puentecito colgante es una maravillosa reliquia en medio de tanta infinita calma.

Fui 2 veces a Rupit, la primera tendriá 15 años y con amigos del colegio Claret de Barcelona. Encontramos un establo abandonado para dormir, que alguien ya conocía, sin puerta pero grande, suficiente para acomodarnos todos lo mejor posible, erámos 14 o 15 al menos. Tras explorar los contornos, por la tarde decidimos ir a dar una vuelta hasta Rupit, sino mal recuerdo.... Estábamos a menos de 1 kilómetro y caminamos alegres por la carretera forestal de arena. Acabamos casi de noche en una fonda o bar de madera maciza y oscura, parecía la fonda del lobo y entonces se puso a llover. Empezó también a anochecer muy rápido y la mayoria dijeron de volver al establo, para resguardar bien las cosas. Pero yo y mis dos amigos Javier y Marga, nos quedamos, con la escusa que íbamos a esperar a que amainara la lluvia. La verdad era que tanto, Marga, como Javier como yo, queríamos probar sin demora la ratafia, un licor muy dulce y típico de allí que habíamos comprado. "Sólo un sorbito"... y empezamos los 3, sorbito tras sorbito, total con 15 años y tal vez por vez primera nos emborrachamos como 3 monas. El tiempo no amainaba, todo lo contrario, por ello tuvimos que salir antes que fuera peor, pero ojalá hubiéramos esperado allí. Ya en el camino hacia el establo donde estaba el resto del grupo, nos empezó a iinvadir el miedo. No era sólo la tempestad y el frio, el mayor problema es que no se veia nada, absolutamente nada más allá de nuestras narices por la niebla que iba en aumento ... además de ir medio ciegos por culpa de la ratafia claro,
que habíamos tomado en exceso. A mi, la cabeza me daba más y más vueltas, en medio de una oscuridad horripilante y el problema, me sentia como un fantasma en medio de la oscura noche porque !!! Ni nos veíamos a nosotros mismos !!! Horripilante de verdad la sensación de fantasma y teníamos que ir cogiditos de la mano como colegiales por terror a perdernos, y si alguno se separaba, empezábamos a gritar como locos o como tontos más bien. Yo pensaba, !! mira que si alguién nos está mirando !! ....!vaya fila que hacemos! De mañana habíamos descubierto y visitado un cementerio, muy tétrico, solitario y casi abandonado, en la dirección en la que íbamos, y ello llenó todavía más nuestras cabezas de mucha excitación y miedo de verdad. Además el viento soplaba más que furioso, y frenaba constantemente nuestros torpes pasos. Tal vez tardamos 1 hora o más en recorrer un camino de 10 o 20 minutos, para nosotros se convirtió en una pesadilla y un viaje eterno. Perdimos los papeles y nos desesperamos demasiado y todo culpa del alcohol naturalmente. Entramos borrachos y aturdidos en el establo, empapados como peces, y empezamos a llorar y a reir al mismo tiempo, yo creia sinceramente que nunca íbamos a llegar. Los tres empezamos a hablar de lo que nos había pasado, y nuestros amigos alucinados, más que nada porque terminamos con la botella de ratafia...Con miles de suaves palabras nos intentaron tranquilizar, y nos cambiaron de ropa y nos pusimos a dormir, pero la noche seguia negra como boca de lobo, era luna nueva, y la noche seguia, todavía muy, muy larga....porque empezamos algún que otro juego que los otros ya habían empezado ... algo de quitarse la ropa.
La segunda vez no sé si fue peor, porque también me perdí pero esta vez fueron muchas horas. Iba con mi amiga Cristina del grupo de teatro, si la Fernández la que no sabe pronunciar la ERRE...!salud amiga! también del colegio Claret. Total que habíamos ido 6 personas a pasar el fin de semana a Rupit, !qué casualidad también! Yo salia con el director de teatro y los otros eran también del grupo de teatro El Bescoll, y alguien nos una casita o cabaña, con varias habitaciones. Ya era domingo y desde viernes habiamos pasado el fin de semana recogiendo leña para hacer un fuego, plantas, por los bosques de los alrededores, cocinando, explicandonos historias y descansando también. Ya de manana era el dia que nos íbamos, y todo en orden, más o menos, pero lo pasé genial por la noche con el Pere, que no era el director ... Bueno, decidimos ir al pueblo, en coche, a hacer el conocido "vermout" o aperitivo.
El día era tan expléndida, tan luminoso que hacia daño a los ojos. Se hizo mediodia, y Cristina y yo quisimos volver andando, para terminar de aprovechar ese dia tan bonito, Jordi, Carmina, Xavi y Pere, volvieron en coche. Nosotras sólo debíamos seguir la carretera hacia la casa, !pero yo!, o fue Cristina?, dijimos de acortar por entre el bosque y los matorrales !maldita la idea! porque nos alejamos demasiado. De repente no teníamos idea !ni de como rehacer el camino hacia atrás! y tan sólo habíamos recorrido unos cuantos metros, según nosotras claro ... chicas de ciudad y no de campo. Así que seguimos y seguimos sin parar ni mirar atrás. Recuerdo como en casi unos segundos nos hallamos como enterradas en lo más hondo del bosque que hacia más de una hora nos acogía super silencioso. 
Parecia aquello el centro de un volcán, tierra profundamente marrón y fangosa, los árboles enormemente juntos y muy altos y una asfixiante sensación de humedad. Cuando decidimos recular, pués simplemente no hacíamos más que meternos más y más en la boca del lobo, es decir bajar al interior del bosque, ímos ruido, era claro el aullar de 3 o 4 o 5 perros, que nos esperaban arriba, hacia nuestra izquierda en otro camino. Aullaban nerviosos y aunque no muy grandes estaban muy pero que muy nerviosos. Cristina y yo sin mirarlos más, reculamos hacia arriba con paso acelerado, y ellos por suerte se quedaron quietos y no pasaron de su terreno y los fuimos perdiendo de vista, iban y venian, iban y venian y nosotras a pesar de estar ya muy cansadas, nos mostramos en ese momento muy firmes y seguras, aunque no por dentro que ya empezábamos a desfallecer. No tenbíamos ni idea hacia donde debíamos dirigirnos, y simplemente seguiamos andando. Estábamos muy preocupadas, las horas pasaban, empezaba el frio, y simplemente estábamos perdidas. Llegó la noche inoportuna, es tremendo tener que andar y andar sin saber a donde ir, y sin poder parar. Estábamos tan agotadas como asustadas, que no podíamos ni cruzar palabra. La oscuridad se hizo de veras insoportable y de nuevo reina del lugar y era muy tarde otra vez...y nada, no llegábamos a ninguna parte. Caminamos hasta las 12 de la noche desde las 2 o 3 del mediodia....!Entonces y como por arte de magia! de entre la niebla, apareció una casa y sus bajas ventanas de repente, y !un coche! aparcado frente a una puerta !bendito invento! Esto nos dió fuerzas y vimos la salvación. Un hombre abrió la puerta a la que habíamos llamado y enseguida comprendió la situación. Nos montamos en el auto y él nos condujo de regreso con nuestros amigos. Se estaba haciendo de dia cuando llegamos. Afuera sentados y desesperados nos esperaban ellos, y estaban tan preocupados que iban a avisar en ese preciso momento a la policia...HABÌAMOS CAMINADO PERDIDAS Y SIN PARAR 15 HORAS!Pero justo aparecimos en ese preciso instante, como por arte de magia como la casa que nos salvó antes de perder las fuerzas. Cristina y yo seguimos siendo amigas, pero jamás hemos vuelto a hablar de aquel dia e incidente. Creo que las cosas desagradables o que se han vivido con miedo real, como las pesadillas silenciosas, prefieren ser olvidadas para siempre, aunque no por completo.

Mezquita de Samarra El alminar helicoidal -la Malwiya (la Espiral)- de la Aljama de Samarra rememora uno de los edificios mesopotámicos más característicos, el ziqqurratu de Babilonia. Las dimensiones del alminar fueron tales que el califa subía montado en burro. En la fotografía aparece ya bastante restaurada, salvo en la cupulilla de madera que existió en la parte más alta con objeto de proteger el almuédano del sol.
A finales del III milenio a .C, una tribu de nómadas amoritas del desierto sirio se asentó en una pequeña ciudad a orillas del rio Eufrates situada al sur de Mesopotamia, llamada Bab ilani, “Puerta de los dioses”, fundando su primera Dinastía, cuyo sexto rey sería el famoso Hammurabi. Con el tiempo, la ciudad daría nombre a toda la región y gobernaron en ella diez Dinastías.La última fue la Caldea y su gran rey Nabucodonosor II que embelleció la ciudad con notables monumentos como la célebre Puerta de Isthar.
querdó practicamente arrasado durante los combates por las bombas americanas y sin la protección que se puede prestar a este patrimonio cultural, la mayoria habría sido destruido para siempre. Dadas las circunstancias, varios grupos de arqueólogos y otros expertos se han puesto manos a la obra para reconstruir lo que la catástrofe ya no pudo evitar.
Estatua de Abu-Bint-Deimun-Hatra. Monumento nacional declarado por la UNESCO.
Cabeza de mujer
Tablilla babilónica
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En reconocimiento a sus méritos fue ascendido a general de brigada, se le destinó a la comandancia general de artillería en el ejército de Italia y viajó en misión especial a Génova. Esos contactos con los Robespierre estuvieron a punto de serle fatales al caer el Terror jacobino. Por un tiempo se vió encerrado en la fortaleza de Antibes, mientras se dilucidaba su sospechosa filiación. Liberado por mediación de otro corso, el comisario de la Convención Salicetti, el joven Napoleón, con veinticuatro años y sin oficio ni beneficio, volvió a empezar en París, como si partiera de cero.
Napoleón. Christian Clavier.
Josefina de Beauharnais, su primera esposa. Isabella Rossellini.
Caroline Bonaparte, su hermana. Marie Bäumer.
Charles Talleyrand, ministro de relaciones exteriores. John Malkovich.
Joseph Fouché, ministro de policia. Gerard Depardieu.
Laetizia Bonaparte, su madre. Anouk Aimée.
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