ERASE UNA VEZ EN .... MARSELLA ... SERGE

Domingo, 2 de octubre del 2011


Blog de literatura japonesa
de Jordi Escurriola,
http://www.japocat.blogspot.com

-S E R G E-

Serge dejó las brumas de su Bretaña para viajar por toda Francia especialmente por el sur. Huía del frío y la neblina gris de Brest y vagabundeó por la Camargue para después plasmarla en sus baldosas. Serge pintaba flores de otros mundos, paisajes breves con toros que rumiaban al lado de los arrozales, salinas, caballos blancos paciendo bajo el sol, girasoles ........Sus baldosas estaban siempre llenas de luz, trazos delicados, colores tenues, suaves, líneas sinuosas, evocadoras.



Le conocí una tarde. Volvía a Bois-Luzy, después de haber pasado todo el día en la biblioteca leyendo. Me refugiaba allí cansado de ir de un lado para otro buscando trabajo en una Marsella que tenía ya miles de parados. Llegué hambriento, frustrado y desanimado, una combinación poco apta para alternar con la gente que a aquellas horas llenaba el comedor del albergue. Como yo era de los habituales, es decir, llevaba viviendo allí cinco meses, podía comer en la cocina, lo cual prefería. Allí estaban Frank, Gérard, Ferdinand, Abderramán y un tipo delgado, moreno, con un bigote estilo Pancho Villa y una espléndida cola de caballo de color castaño. Era Serge. Me lo presentaron y simpatizamos rápidamente.


Bois-Luzy, Marsella

Ferdinand estaba malhumorado. Habían llegado dos autocares de alemanes y nos tocaba dormir en las habitaciones del fondo, al lado de los lavabos, con las literas pegadas las unas a las otras, y no nos gustaba estar allí, ni que fuera por una noche o dos. Frank alegó que no había otro remedio y Abderramán replicó que, claro, a él no le importaba porque como era el encargado tenía habitación propia. Al final terminamos hablando de la falta de sexo en los albergues de la juventud. Serge dijo que él también dormiría en el “exilio”, palabra afortunada de Ferdinand, solidarizándose con nosotros. Bridamos con un vaso de un vino horroroso que Gérard compraba en una bodega del puerto, Frank dijo que era tan malo que no lo compraba, se lo regalaban para quitárselo de encima. Otra discusión. Aproveché para comerme mi camembert, la cena de todas las noches.

Salí al jardín. Era una especie de patio lleno de arena gruesa y guijarros rodeado por árboles y daba a la carretera de entrada al albergue. Era la ruta obligada para los coches y nosotros usábamos la salida trasera que daba a una gran escalinata de piedra llena de hierbajos en sus innumerables grietas. Por allí se bajaba directamente a la avenida que descendía hasta el centro de la ciudad y donde estaban además las dos únicas tiendas de comestibles. A lo lejos se intuían las luces del Château d’If y a la derecha la claridad diáfana del Vieux Port. Hacía frío y entré al cabo de unos minutos. No había nadie en la cocina y subí a acostarme.

Serge sorbía un a taza de café en el comedor ya vacío. Los alemanes habían partido a su nueva destinación y el albergue recuperaba su tranquilidad habitual. Me preparé una infusión y me senté al lado de Serge que estaba limpiando unas baldosas. Me explicó que se dedicaba a pintarlas. Las vendía en mercados y ferias, llevaba años haciéndolo. Se fue con una renqueante motocicleta y yo me quedé solo mientras decidía qué hacer. Al cabo de unos minutos Frank me llamó, tenía una llamada telefónica. Era Maud. Durante unos días había trabajado en una oficina municipal haciendo la limpieza pero como no tenía papeles no pude seguir. Maud, Claire, Odile, Zuléma y Tina trabajaban allí también y nos habíamos caído bien. Al marcharme me pidieron el teléfono para avisarme si sabían de algún trabajo para mí, y parecía que tenían uno: hacer de canguro de sus hijos por las tardes. Mi trabajo consistía en recogerlos de la escuela, llevarlos a casa, merendar y cuidarlos hasta que llegasen, normalmente entre las ocho y las nueve de la noche, hacer un poco de limpieza y poner alguna lavadora. Acepté encantado. Empezaría aquella misma tarde.

La región de la Camargue


Decidí ir a la Cannebière y ver si conseguía encontrar a Serge. Primero fui a Le Pagre, el mercado de los pescadores, pero no le ví, después al Cours Julien, el mercado agrícola, tampoco , y finalmente me decidí por el Prado, el más popular. Tuve que dar una vuelta completa y meterme por las callejuelas pero al fin lo encontré. Estaba sentado en una sillita plegable, al lado de su motocicleta y fumando un cigarrillo apestoso. Había distribuido sus baldosas sobre una especie de sábana doblada y tenía una caja llena de tarros de pintura en su regazo mientras pintaba. Me saludó con su sonrisa socarrona y no dijo nada hasta terminar de pintar la baldosa. Eran unos flamencos rojos, típicos de la Camarge sobre el fondo azul claro de la loza, muy bonitos. Me dijo que había vendido dos baldosas, suficiente para pagar dos noches en Bois-Luzy y comer dos días, todo un éxito a aquellas horas, si vendía cuatro o cinco más tendría para una semana.

Se había criado con su abuela, en su tenderete de pescado del mercado de Quatre Moulins; su padre les abandonó y su madre trabajaba de cocinera en un transatlántico que hacía la ruta de Australia y Nueva Zelanda y la veía una vez al año. La abuela Dorine cargó con él hasta su muerte, el primer dolor de su vida. Aprendió a dibujar y a pintar de un vecino que hacía carteles para fiestas y calendarios y cuando no estaba con la abuela se metía en el piso de monsieur Jeanot. Como no tenían dinero se las ingenió para aprovechar al máximo cualquier papel, cartón e incluso trapos viejos , por eso Serge siempre pintaba sobre pequeñas superficies. Bajó a la Provenza e hizo del sol su dios, le rindió tributo y se hizo granjero en Arles sólo para contemplar los amarillos y las noches estrelladas que viera Van Gogh. Hizo de las baldosas su tela y del campo su taller, redujo los objetos y los seres a su esencia como un alquimista de los colores, buscó lo universal en lo más insignificante, huyó de absolutos y trascendencias y se convirtió en un místico de la luz. Vivía con tanta sobriedad que tener para comer durante tres días seguidos lo consideraba un lujo.

Estuve con él hasta media tarde, después me fuí a la escuela del Boulevard Gambetta. Maud me esperaba para recoger a los niños. Eran cinco : Mignone, Mouche, Pierrot, Jean-Jean y Odette. Se pegaron a Maud y me miraron desconfiados mientras cargaba con sus carteras y fuimos todos juntos a la rue Saint Pierre. Era una escalera amplia, oscura, húmeda, con peldaños de baldosas rojas casi todas partidas. Claire esperaba a Maud para ir a trabajar y aprovecharon para mostrarse muy afectuosas conmigo y de este modo presentarme como alguien de confianza. Me quedé solo con cinco pares de ojos que me escrutaban como aves de presa. Mouche tomó la iniciativa y me cosió a preguntas. Era la más pequeña, seis años, su espontaneidad rompió el hielo y al rato estábamos todos tumbados por el suelo comiendo pan con mermelada mientras yo les contaban cuentos orientales.

Durante varias semanas fui el hermano mayor del que carecían y el padre que algunos de ellos no habían conocido. Me ayudaban en todos los quehaceres domésticos, sacando cosas que luego aparecían en otros lugares, se peleaban por la escoba, por llenar los cubos de agua, pero lo más divertido era tender la colada que consistía básicamente de bragas, de todas formas, colores y tamaños, y una vez tendidas parecían ristras de banderolas celebrando una fiesta.

Una noche cuando llegué al albergue volvía a estar lleno de gente. Había mucho barullo e intenté escaparme por la entrada principal, pero Abderramán me llamó. Estaban jugando a cartas, al ajedrez, al parchís, a la oca, toda la mesa llena de juegos y necesitaban un intérprete, y allí entraba yo. Durante dos horas traduje las cosas más dispares aunque la mayoría de las veces no era imprescindible. Todos queríamos comunicarnos, todos hacíamos el esfuerzo de escuchar, saltaron las barreras de las lenguas y las clases y fuimos una Babel de buena voluntad.

Al día siguiente Serge me saludó con un “Bonjour, maître” , al que yo contesté “Bonjour, artiste” , éste fue desde entonces nuestro saludo matutino, él dejó de ser Serge y yo Jordi, y así hasta el final.

Los días de lluvia, nefastos para Serge, los pasábamos en el comedor charlando entre nosotros. Los grupos daban mucho ambiente pero duraban dos días como máximo y todos preferían ir a los lugares típicos y Bois-Luzy quedaba alejado de todo. Una noche le pregunté a Serge si le gustaría pasar una tarde con los niños y conmigo, él podía dibujarles algo, hablar de la Bretaña, de la Camargue, de Arles, aceptó con un simple gesto de cabeza.

Yo ya les había hablado de Serge y cuando vieron su coleta, sus ojos grises que siempre sonreían, su serenidad, quedaron prendados de él.

El comedor se llenó de papeles, salieron lapiceros de todos los rincones, Serge abrió su caja de colores y toda la tarde estuvimos pintando, garabateando los objetos más inverosímiles, creando formas desconocidas, colores imposibles, una velada que me gustaría pensar que fue tan importante para ellos como lo fue para mí. Cuando llegaron Maud y Claire todos se precipitaron hacia ellas mostrándoles sus dibujos y pinturas, había más en sus caras y manos que en los papeles pero a nadie le importó, aunque me tocó a mí lavarlos a todos. Nos invitaron a cenar y nos llenaron de latas de sardinas en escabeche y latitas de paté.

Sólo con aquel trabajo no podía seguir en Marsella y al cabo de varios meses decidí marcharme a Estrasburgo. Me iría temprano y preferí despedirme de todos los “habituales” con los que había compartido tantas veladas. Descorchamos una buena botella de vino, comimos salchichón y quesos y alguien puso una canción de Matt Monro que estaba muy de moda entonces.

Eran les seis de la mañana y el olor del tabaco que fumaba Serge me advirtió de su presencia. Fue nuestro último“Bonjour”,lo sustituimos por un “Au revoir”, pero los dos sabíamos que era un

“ADIEU” ... !!!!!


&&II0II&&

Otros articulos relacionados de este autor son:

"Héctor", "Enriqueta", "Nora", "Berkeley Square", "Bob", "Cristina", "Daniel", "Delia", "Don José", "Estrasburgo", "Foyles", "Karlsruhe", "La biblioteca", "La mujer de la lavandería", "Marius", "Mary", "Miss Sweety", "Nicole", "Orange", "Serge", y "Wissembourg".


Montmaneu, Sant Guim de Freixenet y el barrio de La Panadella, entre Lérida y Barcelona.

Martes, 27 de septiembre del 2011


DEDICADO CON AMOR TOTAL AL AVI JACINT CORBELLA FIGUERAS y a su hermana TIA RAMONA y TIO JOAN y a su PRIMA ASUNCIÓN de Sant Guim y a MIQUELET I JOSEP.....


Fiesta de los Cabezudos, en Sant Guim de Freixenet.

El Hotel Bayona, emblema de La Panadella. La Panadella es un paso de 710 metros de altitud y se encuentra, más o menos en medio, de Barcelona y Lleida. Es línea divisoria entre las vertientes de los ríos Segre y Llobregat, al límite entre la Depresión Central de Cataluña. El pueblo de la Panadella está atravesado por la carretera N-II, que sigue el curso del antiguo camino rural.
Durante las guerras carlinas hubieron combates muy cerca y se construyeron fortificaciones que abastecieron las batallas. En 1837, el general Tristany, ordenó el fusilamento de 276 soldats isabelins.



La economia del municipio está basada en la agricultura y la ganaderia. Destaca la tradición hostelera, especialmente en la Panadella, debido a su ubicación estratégica en el cruce de la N-II, camino asimismo de Sta. Coloma de Queralt a Sant Guim de Freixenet. . El siglo XIX ja tenian un buen número de Hostales de Can Bartomeu, Can Marinet i Can Bayona. Actualmente encontraremos el Hostal Viejo, Can Marinet, Can Baiona i l'Hostal Parada.

Sant Guim de Freixenet




Sta. Coloma de Queralt


Panoràmica de la placita de Montmaneu en La Segarra.


Municipio situado en el extremo de poniente de la comarca, al límite con la Segarra. Tiene una extensión de 13,55 km2. El centro del su término hay el coll de la Panadella, de 710m. d'altitud, en el límite de la Depresión Central, que separa les cuencas del rio Llobregat y del Segre. Una tercera parte del término está ocupado por bosques de pinos, robles y carrascass. Sus habitantes se distribuyen entre los núcleosde Montamaneu, capital del municipi, el raval de la Panadella i el antiguo Priorato de St. Jordi de Riquer.El barrio de la Panadella se documenta desde el 1242, cuando Guillem de Pujalt cedió el lugar al Monestiro de Santas Creus.

Montmaneu celebra una fiesta singular, la Caldera, que consiste en una escudella de pagès, (sopa)que se prepara en medio de la plaça Major, con los productos de recaptación popular, en la cual todos aportan lo que tienen, legumbres, carne, gallinas, cordero, y de tocino. Una vez bendecida por el rector del pueblo, y cocinada la sopa, se reparte entre todos los asistentes.
Desde hace 2 anos, se ha anadido a esta celebración la Fiesta de los Bandoleros que rememora las correrias que, durante siglos, havian protagonitzado los bandoleros y especialmente el asalto al comboy real, efectuado el 30 de deciembre del 1613 por el bandolero Pere Barba, alies Barbeta y su seva cuadrilla muy cerca de la localitad. Ya las cróniques remarcan que cuestas abajo del camino rural y un heraldo del rei de Inglaterra fueron objecto de un robo, en 1473 , tras haber comido en una de las fonds de La Panadella, el Hostal de Maçart.

Montaneu vió nacer a mi padre y a su hermana Ramona. A mis abuelos Carmen y Cinto. Y tiene mi primo allí, en medio de la Plaza Mayor, una casa alta de piedra blanca con persianas de madera verdes. Esbelta como una torre.
Mucho frio hace en invierno y mucho calor en verano y las moscas se nos comen vivos en cuanto se abren las puertas de los corrales que dan a la única y estrecha callejuela que cruza este polvoriento lugar, que todavía aparece de vez en cuando como en mis sueños de la infancia, desolado o repleto de las gentes de los campos.


http://www.youtube.com/watch?v=muTMLuGWrp8

Aqui hay partes de CATALUÑA y de todos los catalanes, UN POQUITO !!!

Tunicia, donde se acabó el amor.

Martes, 27 de septiembre del 2011


Dedicado a Fernando y Blanca, y al despiadado Germán.



Conozco este pequeño país solamente a través de una mirada ajena.......

País al norte de la costa mediterránea africana, es a través de los ojos, primero atónitos por la belleza y después alucinados por la deseperación de un hombre, mi hermano que con 20 anos y los ahorros de su trabajo en el banco de ingenieros se fue de viaje a Túnez con su novia, Blanca. Demasiado bello su nombre y demasiado doloroso su recuerdo. Exótica figura de mujer más rubia que cualquiera de los amaneceres a cual más dorado que allí en Tunicia vivieron en el desierto. Fernando tuvo que regresar solo pués solo se quedó cuando la santa paloma voló junto a otro palomo durante casi la mitad del trayecto y bueno, el regreso fue dramático, pués el destino le jugó a mi hermano una terrible y mala pasada de la que no se ha podido recuperar y a la que nadie le desearía.




Germán tal vez no tan guapo pero muy listo y ya se sabe de la novedad y más cuando se viaja campo a través. Algunos tramos en camello, otros en jeeps descapotables unidos por la hermana aventura de descubrir quizás junto a las ruinas de las piedras gastadas por la erosión y la arena los tesoros más íntimos, los de la fuerza de la juventud. Ese incómodo placer de dormir sobre las dunas bajo las telas mosquiteras sobrevolando con la nariz alzada al cielo, pero a ras de suelo, a ras de los horizontes más extensos y como único telón de fondo ese manto absolutamente negro con sus millones de estrellas brillando como perlas blancas. Cubiertos con panuelos para proteger los ojos de la arena, y sin miedo a ser ya descubiertos protegiéndose dia y noche de un aire fino y caliente, bajo las ráfagas de nuevos aromas, los rostros se tostan al sol o se deshacen frente a un oasis de agua que es el espejismo más deseado....

Ella ya no volvió a ser Blanca, el mirlo blanco que Fernando vió en ella, aunque tampoco con Germán vivió un largo romance, pués al final se casó con un médico pués ella es enfermera, aunque de momento le partió el corazón a un inocente. Allí en Túnez en aquel frenético viaje de amor y deseo escondido, el desamor reinó y reina todavía en el recuerdo de mi hermano que no ha vuelto a conocer a otra Blanca que le iguale en harmonia a pesar de aquella infidelidad cometida por joven, y ardiente y por la pasión que los desiertos deben llevar consigo, yo no lo sé.... Pero aquella endiablada mujer que se creyó reina beduina más me parecíó a mis 12 anos, un escorpión que una mujer sencillamente enamorada en viaje de novios.
El 40% de esta nación está compuesta por el desierto del Sahara, y la islámica Túnez es la capital del país. Amistoso relativamente. La última anécdota que contaré es que estando mi hermano en lo alto de una casa tomando unas fotográfias en Túnez, vió de repente como una veintena de adultos vestidos con túnicas blancas le senalaban iniciando a continuación una vertiginosa carrera en pelotón y hacia su dirección, provocándole un salto hacia por donde huir. Naturalmente le pillaron, le quitaron la cámara y el carrete y le incordiaron muy antipaticamente en su lengua árabe. Sin comprender, se comprende enseguida que son gentes muy pero que muy celosas incluso de su maravillosa arquitectura. Todo quedó en un susto, pero según me explicaba mi hermano corrian como si hubieran visto al mismísimo diablo y él creia que como mínimo le querian cortar la cabeza, en fín, serafín!

Después estos mismos árabes singulares vienen a nuestro país y se instalan como si nada y esperan que les construyamos mezquitas y mantienen a sus mujeres con velos en la cara, que todavía no sé para que sirven, sino es para evitar el agobiante aire del desierto, ni para el frio.... será machismo??? Todavía no lo comprendo.







Túnez, una imagen vale más que mil palabras ....
Inútiles??? aunque verdaderas, porque un viaje siempre, siempre es un gran riesgo, para la salud un tesoro y para el corasoooón un descubrimiento!

Murcia, una región muy desconocida.

Martes, 27 de septiembre del 2011


DEDICADO A MI ABUELITA RAFAELA Y A MI MAMUCHI CONSUELO "CHELO".



Playa Portman


Para los sibaritas de la mesa, Murcia es un de las principales regiones de la Dieta Mediterránea con sus famosos platos de arroz y habichuelas, olla gitana, cocido de pava con pelotas, michirones, guisos de pollo o conejo, anguilas, etc. Y para beber uno de sus exquisitos vinos de origen. Como postre de esta suculenta comida Alegría en Dulce un plato tradicional de Murcia.

Castillo de Jumilla


Catedral, que data del 1467, con una magnifica torre de 90 metros.


Murcia posee, y nada tiene que envidiar a su región vecina Andalucia. Murcia posee toda la belleza natural, y todo el encanto del clima mediterráneo cálido, aunque de vegetación algo más verde, cultivándose mucha variedad de vegetales, como pimientos, alcachofas y tomates. En el sector arbóreo destacan la producción albaricoquera, melocotonera y almendros. Historicamente, respecto a la conocida ruta de los castillos por Andalucia, hay otra ruta igual de interesante de los castillos que durante la invasión árabe, es decir durante el gobierno del Al-Andalus, también sometió a Murcia.

Santuario del Castillo en Yecla
Basílica de la Purísima
Iglesia de la Encarnación
Yacimiento del Castillo de Yecla

Por lo tanto, estamos frente a una región histórica de España, que comprendía las provincias de Albacete y Murcia y que con la nueva constitución autonómica solo ha quedado la provincia de Murcia. Limita con las provincias de Alicante y el mar, al oeste con Almería y Granada. Muy importante fue el puerto de Cartagena, abrigado y seguro, antes Cartago. Fue el centro de su dominación en España y los romanos la capital de la provincia cartaginense. Perteneció el territorio, sucesivamente, a los vándalos, a los bizantinos y a los visigodos. Ocupado por los árabes a principios del siglo VIII, al desmembrarse el Califato de Córdoba dependió del valiato de Almería. En el siglo XIII cayó en poder de los almohades; finalmente en el 1248 entró en ella Alfonso X y después Jaime el Conquistador la rindió en 1265. En 1810 fue saqueada por los franceses.
Cartagena se sitúa la industria química, en torno al complejo petroquímico de Escombreras, una de las más importantes refinerías de la península espanola y de construcción naval. Otros pueblos de renombre son de destacar como por la fabricación de muebles en Yecla, vino en Jumilla,y producción de cementos en Lorca. También posee yacimientos y extracción minera de plomo, estaño y cinc en La Unión. Finalmente, en el área de la capital se localizan las industrias alimentarías (conservas vegetales, zumos, mermeladas), las de mayor dinamismo en la actualidad. Además de toda la explotación costera, la dedicada a los servicios, a través de la aperturas de nuevos museos, como el Museo Salzillo, que es un edificio monumento nacional, poder pasear por los frescos paseos en la antigua capital murciana o simplemente disfrutar de los extensos 140 kilómetros de playas muy lindas.

Brasil, la la la la la la la laaaa... Capital Brasilia y antes Rio de Janeiro y Salvador de Bahía. Otro rico lugar Sao Paulo.

Lunes, 26 de septiembre del 2011


!!! AQUI PRESENTE A LA FAMILIA ANADON
ESPAÑOLES ORIUNDOS EN LA RICA SUDAMERICA!!!!


El padre es Valentín y Pepita, su mujer. A su lado el hijo mayor Ricardo, que es gerente de empresa, (se le nota por la tripita) y los hijos de Ricardo, 2 chavales muy hermosos, Rodrigo y Henrique. El peque de la familia es Marchelo Anadón, hijo de Julia. Sólo falta Elisabeth, la otra hermana de Ricardo, que es pintora y tiene un negocio de aromas y velas en la ciudad de Sao Paulo. Ellos son mis amigos catalanes que de España, se fueron a Brasil y allí han creado una nueva familia llena de felicidad, amor y prosperidad. Os envio siempre todo mi carino,

!porque siempre estaís en mi corazón! !Qué suerte ser rico en un país tan lleno de maravillas! !!!Salud amigos!!!



Qué facil escribir sobre un país tan rico y popular, muy hermoso y generoso, super alegre por sus gentes tan extrovertidas, y marchosas, pués ello se ve... ! !!a simple vista de pájaro!!!


Brasil posee cientos de kilómetros de playas extremadamente fantásticas y mujeres muy, muy, muy exuberantes... osea que, !al agua patas!

Esta ciudad de rascacielos gigantes mirando hacia el mar pertenece al continente Sudamericano. Nada que ver con Centroamérica, osea Honduras, Guatemala...paises todavía subdesarrollados. No, Brasil, país de contrastes absoluto, nos ofrece todo esto y a su vez, todo lo contrario....la cara oculta que no hay que descubrir, sino derrotar. Esta es la ciudad de Sao Paulo.



Esta es su bandera, muy conocida por los campeonatos de futbol, en los que Brasil destaca por encima de la mayoria. Serán sus enormes extensiones y sus multitudes de ninos y chavales que por no estudiar o trabajar se dedican a jugar con el balón por las calles.

Brasil es el 5 país con más extensión del mundo. La capital es Brasilia, antes fue Rio de Janeiro, y antes, Salvador de Bahía.


Sao Paulo




Aquí unas mujeres negras en Salvador de Bahía, sus calles alegres y la Catedral.

Y Catedral Metropolitana, Nuestra Señora Aparecida, en Brasilia.




Rio de Janeiro: Obra Maestra del Arquitecto del Mundo, el Cristo Redentor, según ellos, que son muy religiosos. Al sobrevolar Río, se pone al descubierto la forma que trabajo la mano de Dios, colocando islas a la vista, un bosque en el corazón de la ciudad, una gran bahía de excelentes condiciones para la navegación, playas, lagunas y médanos todo de muy fácil acceso. Viven más de 6 millones de personas. Increible la vista y el paisaje de los islotes que sobresalen del un mar caliente y frio, profundo y muy azul.

Brasilia, la capital, el Congreso Nacional. La UNESCO la declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad en el 1987.

Y un ejemplo de la masificación y de la dudosa prosperidad latina, en el Edificio "Copan" de Sao Paulo viven 5000 personas!

!!!!!!!OS ABRAZO!!!!!!!