"¡¡¡¡ VIRUS ALARM !!!! Mis fabulosas experiencias en las dos residencias geriatricas en Cataluña y otra en Alemania!!


2006-07-27 18:04




He trabajado mucho, pero no mucho tiempo, por cierto, debido a lo que seguidamente os contaré, en tan sólo un par de residencias para gente mayor como auxiliar de geriatria y gerontologia .
Por desgracia no fui a parar a ningun super centro, seguro que no, de los buenos, caros y modernos, con modernas instalaciones, con personal preparado y buenos materiales, y básicamente y sobretodo bien remunerado.
No, yo fui a parar, creo a alguna de las primeras y peores residencias que se abrieron en Barcelona y otra situada en el Maresme.


Una de ellas se llama Nuestra Señora de Lourdes y está en el entrañable y hermoso antiguo barrio de Gracia. La otra se llama El Bell-Resguard en la población de El Masnou, a las afueras, justo frente al mar, se llega por tren o por carretera.

En las residencias el trabajo es mucho mas duro que en un hospital. En un hospital la estancia es transitoria, o te quedas o te vas y los tratamientos en un hospital no son los mismos que los que se realizan en las residencias o geriatricos típicos o los tambien llamados Centros de Dia.
Una buena residencia deberia ser un segundo hogar y especialmente un lugar seguro para los ancianos. Seguro hay buenas residencias en España y Cataluña pero no son las que yo he conocido.


¡¡¡¡Si morirse solo es casi casi lo más triste del mundo, lo peor es morirse solo dentro de una Residencia!!! !


!No puedo dejar de recordar que alli­ la mayoría de atrofiada gente mayor apenas recibe visitas o muy pocas, de sus familiares. Según ellos mismos, los residentes, entre semana claro, hay que ir a trabajar, y los fines de semana, claro, hay que salir con la mujer, el perro, los niños al campo, claro, mientras esto les sirva de consuelo, claro, ellos entienden y aceptan, aún a la fuerza y se resignan, pobrecitos,
ya que mejor que los hijos y los peques o jóvenes nietos ¡se distraigan por supuesto! Antes que hacerles compañia unas horitas diarias, o un día del fin de semana. ¡Aunque esa viejecita es la abuela o el viejo gruñon del abuelo! ¡¡¡No me lo podía creer pero si son los padres que nos vieron nacer!!!! En Nuestra Señora de Lourdes, es un tipo de centro en el que no cabían los visitantes.





Un familiar con el que un dia pude hablar, me comentaba que solo por Navidad se llevaban a su padre a casa. Entonces le pregunte porque no iba mas menudo a ver a su padre ya que el año tiene 365 dias, me respondio que vivia en un piso sin ascensor y que no podia cargarlo, pues eran 4 pisos. Me quedé atónita y sin palabras, me fui pues, su padre ya super impaciente le esperaba para salir. Por cierto, la misma mañana a este señor mayor, yo le habi­a ayudado a vestirse con tantisima ilusion...
¡¡Tantisima ilusión le note que llegue a pensar que se iba para siempre de la Residencia!! porque me dijo muy contento ¡hoy me voy! y sin embargo me dio muchisima pena, pues a continuación, me dijo tan tranquilo que se iba solamente un día de vacaciones con su hijo a Torredembarra. Y ya para terminar, poque ya me estaba poniendo muy nerviosa, le pregunte al viejo, que si es muy cara esa residencia y me contesto que la pagaba él mismo, es decir que a su hijo no le costaba ni un centimo. Pensé yo, pues, vaya padre más tacaño total sólo tenía un día al año para el enorme esfuerzo claro, de sacar de paseo a su padre en la silla de ruedas hacia Torredembarra, pues bien lejos ha tenido que dejarlo aquel hijo tan tacaño, para ni visitarlo más a menudo!
Otro caso que me marcó mucho fue que hubo una mujer que me dijo que me fuera, !que me fuera! Era una bella dama ciega a la que yo estaba ayudando a vestirse de buena mañanita, pero es que me había oido llorar y se enfado conmigo.




En la Residencia Ntra. Sra. de Lourdes, el personal, excepto la encargada, todas las auxiliares eran sudamericanas, motivo, sueldo bajo, muy bajo pero ellas tan felices, pues al menos en Cataluña ganan mejor que en los países latinoamericanos.
Los residentes pagan cuotas altas, con su integra pensión de jubilación y esta residencia aún siendo medio subvencionada pagaban en pesetas 100.000 al mes. No es nada comparado con lo que cobran otros geriatricos, vale, en Alemania, por ejemplo las mega buenas residencias cuestan el triple. Si multiplicamos esta cantidad por 24 residentes el resultado es de 2.400.000 pesetas mensuales. No está nada mal para ser una modesta, modesta residencia en el barrio de Gracia, sin ninguna salida al exterior o jardín o terraza.

! Así sabemos el muchísimo dinero que ganan estos centros ¡¡¡¡ Las residencias son un puro negocio y muy muy lucrativas !!! que por cierto, en esta e min particular, tenia gastos mínimos y muy poco personal de auxiliares, una única enfermera, un par de limpiadoras, una cocinera y el medico que iba 1 o 2 veces a la semana.

Entonces me referire a los sueldos, miserables, con el agravante, según me comentaron, de que el director decidió un dia contratar al mi­nimo personal y en algunos de los casos sin estar bien preparado.

A pesar de que la mano de obra del auxiliar es lo más importante y necesario para movilizar a los ancianos inválidos y que han perdido la movilidad, además de darles de comer, hacerles la higiene personal, limpiarles, etc.

En esta residencia ese beneficio, tampoco se destinaba a los materiales ya que toallas, guantes de silicona y pañales para cubrir sus necesidades se me dieron con cuentagotas.


Los ancianos deberian ser definitivamente los unicos y basicos receptores de parte del "beneficio", pero eso no es así.

Eso sí, los suelos brillaban para la audiencia, y se fregaban cada noche con esmero y brillaban como en la tele. Aunque los ancianos casi no ven, al menos los familiares veían el lugar muy limpio pero en cambio pañales habían pocos, ¡y casi tuve que pelearme para usarlos!




Triste, triste, triste, y al tercer dia ya no volvi. La encargada me dijo que agradecia mi sinceridad pero hecho hubo otra razón para no volver jamás allí. "Una supuesta compañera" me delató cuando me vio fumando un cigarrillo en la ventana, y Le dijo a la encargada que yo ¡habia estado 1 hora fumando! ¡¡Debia ser un cigarrillo de 6 kilometros de largo minimamente!¡ ¿no?
Esos tres días fueron de pesadilla, al margen de la dureza del oficio se le une la insensibilidad de muchos auxiliares que son super interesados pero insensibles al propio oficio de cuidar a la gente mayor que ya no se vale por si misma y viven muy solos.
La primeri­sima mañana que entre a trabajar a las 8, descubri­ en una habitación a dos ancianas que dormian atadas, medio heladas.
Resulta que la auxiliar del turno de noche, olvido cerrar la ventana y era diciembre.Yo comente a la encargada la situación y que avidara a la auxiliar de noche, pero no hubo consecuencias. Las dos ancianas sobreviviron porque yo rapidamente las hice entrar en calor mientras ellas me miraban medio alucinadas y tan frias estaban sus manos y sus extremidades... Esto no es ninguna broma, ¡¡¡¡con la salud de tus pacientes, nunca se JUEGA!!!! Pero si yo fume 1 minuto 1 cigarrillo, pues en lo que era el mini mini vestuario con pica de manos, habia un cenicerito muy, muy sucio y usado, y arriba una ventanita para ventilar. Alguna auxiliar de las 2 o 3 que diambulaban por alli me delato a pesar de que alguna de ellas olvidó cerrar una ventana, poniendo en riesgo la vida de las dos ancianas, en pleno invierno y ves a saber cuanto tiempo y por eso, al segundo dia me dejaron completamente sola con los 8 ancianos de la primera o segunda planta. Simplemente las auxiliares desaparecieron a la segunda mañana y aunque las llame vivamente nadie vino en mi ayuda, y yo sola con todos ellos, y sin saber donde guardaban aún los pañales, las toallas o los guantes las chicas habían desaparecido.
Primero debía despertarlos, adeatlos en el baño y vestirlos... ¿a mil por hora? era algo anormal.

Por un mini sueldo o misero dinero, a mi no me vale la pena matarme por nadie, dejandome el alma entre sabanas y pertenencias y vestuarios ajenos. Yo sacaba la lengua por las orejas y después debía bajarlos a toda prisa en las sillas de ruedas, por el ascensor, del primer piso abajo, a la enana salita comedor con únicamente un televisor gigante colgado como un saco en un lado y nada más de decoracion. Como si nada, y en 1 hora me dijeron, a los 8 magníficos, en trepidante hora y al ­limite de mis fuerza, hay que bajarlos, para luego simplemente tomar ellos, con total calma el suculento desayuno "todo en una taza" para luego poder seguir descansando 4 o 5 horas más sentados en el sofa, hasta la hora de comer, mirando solamente la televisión. Sentados, limpitos y ataditos de nuevo para que no se caigan y siempre frente al aparato del televisor, aunque la mayoría seguían durmiendo, pero sin ninguna actividad complementaria, pues lo pregunté, allí viví su brutal apatía, fastidio de no hacer nada y aburrimiento. Sin leer, charlar entre ellos, si nadie les motiva, también entre ellos dejan de hablar. Fresquitos eso si como rosas, pero inmoviles como figuras de papel pues algunos creo ni se habian llegado aún a despertar.


Pero todo esto nadie lo ve y parece no interesar a nadie.


Llamé incluso al tercer día desde mi casa al director y me dijo muy educadamente que entendia muy bien que me fuera. Ese lugar era terriblemente estrecho, antihigienico y deprimente debido al pésimo personal. Lo sentí mucho por ellos, ya les había tomado cariño, pues los viejecitos y viejecitas que allí vivían no tenían culpa alguna de haber ido a parar a tan horrenda casa.
En Nuestra Señora de Lourdes era imposible dar un paso normal y de hecho fueron las propias y mega antipáticas trabajadoras sudamericanas las que me dejaron de lado y me incitaron al despido.



Si esta experiencia fue agotadora y humillante, pues pienso en la gente que he mencionado arriba ... que les cuesta tanto andar y van muy despacio, !y que todo les duele! yo, recordaba mis estudios teoricos de 18 meses y pienso en la carrera que yo les hice hacer un dia de diciembre a las 8 de la manana a sus 80 o 90 años.

OooO


¡¡¡¡Pues en la Residencia Bell-resguard del 1988 !!!! todo se multiplicó por 3!!!!

Trabaje 3 semanas, y como era un contrato de practicas no cobre ni 5 pesetas ni para el transporte en tren porque nos contrato el Ayuntamiento de Barcelona y añadir que ni las gracias al finalizar el contrato, nos las dieron, por las 3 semanas intensivas, en la carta de despedida. Mientras que la empresa ahorro de pagar a otro profesional durante casi 1 mes. Fuimos allí dos chicas y A las 8 que salíamos desde las 3 al salir estábamos tan cansadas y abatidas que prácticamente ni nos dirijiamos la palabra al volver en tren, pues entendíamos perfectamente nuestra fuerte fatiga.

Bueno, este geriatrico creo que es el mas antiguo de toda España y data de antes de los principios de este siglo. El edificio precioso es modernista y en primera linea de mar pero por dentro es otro mundo. El olor a rancio sólo cruzar la puerta de la entrada era insoportable, y el mobiliario de formica horripilante aunque hay unos techos esculpidos en madera preciosos y ceramica por las paredes, pero ¡¡¡sillas y mesas para los ancianos datan de hace 1000 años!!!
En la planta ultima todo igual, es una torreta muy bonita por fuera, esculpida en ceramica verde y blanca por todo el exterior y es la planta de los terminales Alzheimers y de los enfermos terminales.
Abajo una gran sala para jugar, pasear y el comedor en relativamente te amplias zonas y televisores. Unos 90 residentes en total. En cambio algunas habitaciones eran miniaturas aunque no todas, pues se nota a habían ido ampliando el espacio.

No se si se entiende bien todo lo que escribo, pero entrar en una habitación doble con una gran silla de ruedas, teniendo que movilizar a estas personas tanto para ponerlas en la cama o ir a los raquíticos lavabos era un trabajo para Sansónes.

Algunas personas son bastante gruesas y muy pesadas para mover y llegar hasta el lavabo y salir del lavabo y volver ... ¡¡¡¡es una simple labor pero parece que nunca vas a terminar y parece, aunque solo parece que el mundo se termina allí!!!!!

Sin embargo tienes que actuar constantemente siempre con mucha calma y muy despacio para no hacerles daño ni lastimar sus frágiles huesos y jamas ponerse nervioso ni ser irrespetuoso con ellos y en tales complicadas situaciones el trabajo es bastante complicado y así era cada día el conjunto de las tareas diarias.



!Y alimentarlos! alimentarlos fue siempre lo mas más terrible. Si lavarles sus partes intimas no es en ningun juego agradable... ... darles de comer, para mi, fue lo peor y lo más dificil."

Yo sabia que los ancianos deben y beben mucho líquido pero el resultado de eso era igual a la misma cantidad de orínes que hacen cada 2 horas y entonces hay que volver otra vez a los mini lavabos. LLevarlos a los waters volando !y cada cucharada de leche, o de pure o de carne triturada era una pesadilla en mi cabeza pensando en lo que venía a continuación!
Tal vez yo soy una persona demasiado especial y sensible al tema de las comidas en los estomagos. Mas de una vez tuve ganas de vomitar, las otras veces supongo que lloraba para no vomitar. Lloraba tanto mientras hacia mi trabajo y así yo­ no podia seguir y esa fue mi primera experiencia.

Alli los residentes me empezaron a llamar "rubia" a mi, que soy morena y eso aún me hacía llorar más pero
alucine muchísimo con los viejecitos que aún conservaban un buen sentido del humor.


Apenas tenian 1 hora o 2 semanales para actividades de animacion o de psicomotricidad, inaudito tratandose de lo más útil.

Tan importante como la insulina para los enfermos díabéticos o un medicamento para la tension, ha de ser cuidar su salud mental que les inválida incluso el habla y les afecta a la movilidad que los va atrofiando. Los juegos son muy importantes para su intelecto , pero esto en la residencias "baratas" no se aplica, a pesar de que el dinero les llega de sobras como ya he comentado pero no hay una legislacion que obligue por ley a llevar a cabo estas extra actividades y como en tantos otros ambitos el dinero no se sabe en que se invierte pero no es en las rutinas de las vidas de los viejos ancianos, viejas glorias en definitiva para mi personas abandonadas a su destino ya que en el Bell Resguard vi que ellos y ellas son los ultimos de la fila, el último escalón que apenas cuentan hoy en día para nadie ni incluso para sus propias familiares.
Antaño, la piramide estaba al reves y los viejos eran la base de la vida. Actualmente esto se basa en todo lo contrario pues han tomando las riendas del barco a lo loco los peques del hogar y los adolescentes que aman solo las rutas del bacalao mientras viejos y viejas se trasladan incluso a otras poblaciones.

Para nosotros los auxiliares de geriatria el problema es que tenemos que ir muy rapido dentro del esmero en los espacios intimos del Bell Resguard pues ya se habían reducido bastante para acoger y cobrar a mas gente, lo cual no ayuda sino que entorpecia cualquiera de nuestros movimientos.

SI encima no hay medios adecuados, gruas por ejemplo o arneses para transportarles, no están animados ni un día ni en ningún momento del día.

Simplemente en Cataluña no se trabaja bien y cuando se cuenta con una minima conciencia, este trabajo se convierte en una pura tortura porque saber y ver tal y como viven estos ancianos y ancianas en nuestro pai­s, en este tipo de residencias geriatricas sin los adecuados medios es muy triste pues sus pensiones van integros a los bolsillos de los dueños de las instalacioned e insisto en los bajos sueldos para los profesionales que somos la gente que les está cuidando al máximo, haciendo lo que debían hacer sus familiares, y es esta la realidad, por 4 duros y medio.
y
Si pudiera explicar, recordar­ cada rostro que conocí pero es imposible. Como aquella mujer a la que cada tarde cuando comenzaba, era mi primera tarea. Asearle la cara y los brazos, y ponerle crema, ponerle bien los cojines, y airear las sábanas, ponerla cómoda, de un costado o del otro. Me dijeron que ella era un caso terminal y al cuarto o quinto día, fui y su cama estaba ya vacía.
Otro caso que me impacto muchisimi fue el de una señora, muy mayor. Era cada noche y la única persona que acudia religiosamente a dar la cena a su marido, que no se valía por el mismo. En aquel pequeño comedor del final del gran y alargadisimo comedor habían 4 o 5 mesas con los ancianos seguramente más viejos y que no hablaban. No obstante aquel viejo hombre recibía cada, cada noche la cena de manos de su esposa y ese gesto tan bonito y ella era tan sumamente amable con el que aquel recóndito comedor ya nunca más me resulti tan lúgubre como lo había visto desde el principio. Fue ella, quien me aclaro porque tanto hijos como nietos no acudían nunca a la residencia, a ver al abuelito, ya que sus vidas eran muy ajetreadas y ella vivía muy cerca.

Todos me emocionaron al limite de mis fuerzas físicas y psíquicas, aunque a otros internos me costaba mucho ayudar.
Como a otra señora creo que no salía de la cama y estaba muy gruesa. Tenía que sentarla en la silla o dejarla en la cama según me decía la alegre jefa esta vez, muy bajita, muy morena y muy fuerte, sudamericana y creo recordar que se llamaba Irene. Ir a darle la cena a aquella señora concretamente me daba asco su apariencia y la habitación era fría y a ella tampoco yo le guste, así que ni hubo cariño ni nada parecido, ni más que recordar, solo su pelo muy despeinado y canoso, no era muy mayor pero no podía caminar. Había un par de cruces en la pared muy blanca y otra cama enfrente, vacía lo que daba más frialdad a su pequeño mundo.
De hecho no he superado esta fase de mi vida, que fue entre el 2003 y el 2005.
Ahora os contare 5 de los casos, los que más me impresionaron e impactaron ¡tanto que no les puedo olvidar!

Por ejemplo el caso de una mujer Alzheimer, Amelia se llamaba. Estos enfermos son mortales de necesidad, Amelia pasaba varias horas al dia, a intervalos de dia o de noche, llamando a su marido. Deci­a, "donde esta mi marido? donde esta mi marido? una y otra vez. Gritaba y digo gritaba, otras veces, a la policia, cuando alguna auxiliar intentaba ponerle una servilleta al cuello, darle una gelatina o llevarla al aseo. Era un caso casi de risa y lo siento, pero entre tanto enfermo y locura, si no encuentras en ellos algo divertido, no puedes seguir con ellos.

El otro era un viejo, muy, muy mayor, tan mayor que no se movia nunca. Era de verdad una figura de cera. Los ojos si­ se movian y por lastima la boca pues comía muchisimo, pero lo digo porque su aliento era mortecino y yo Le daba de comer y cuando llegaba la hora fatidica de ir a dormir, ponerle el pijama se convertia en un suplicio para el. Vivia ri­gido como el hielo y se llamaba Jose. Los brazos los teni­a torcidos por los codos y le tocaban a la cabeza y nunca, nunca queria irse a la cama porque todo en su cuerpo era dolor. Nunca cruzamos una mirada, José no comunica a más que angustia y mucho hambre.



Otra señora, de hecho no recuerdo sus nombres, muchas como ella, parecen ausentes, o fantasmas o ángeles, no se que enfermedad sera que caminan de puntillas. Son seres que se han ido convertiendo a lo largo de su larga vejez en monstruos humanos. Si existe una fotografia de cuando eran jovenes no se parecen en absoluto.
No por feos, sino por extremadamente delgados, y blanquecinos por la falta del sol, ya que se quedan en los huesos y no reaccionan si no les coges de la mano o les acaricias. Son como papel en el fuego, sin formas y cuánto mas mayores se hacen, mas inconscientes se vuelven.
Otra señora, Maria, también gritaba y esta mas que gritar cantaba pero siempre, pobrecita cantaba lo mismo y era una sílaba ma, siempre, siempre ma, repetia y no paraba de repetir lo mismo, ma, ma, ma, ma, ma, ma, ma, ma, ma, ma y no cesaba, no cesaba ni un fastidioso segundo de repetir las 2 mismas silabas durante todas las horas del dia, hasta que a las 8 y cuarto cerraba los ojos.
¡Bueno, y habia un señor! ¡Alzheimer! que !no paraba de mirar, bajo las mismas mesas y detras por debajo de las mismas puertas y por debajo de los cojines de los sofas todas las tardes desde las 3 de la tarde que yo empezaba mi trabajo hasta las 9 que acabava. Al preguntar a mis compañeras que llebavan más tiempo en El Bell Resguard, me dijeron que aquel buen hombre buscaba las llaves, de su casa suponían, era, suponían para abrir la puerta que le mantenía aislado del resto de la casa, en definitiva solo queria salir de aquel lugar. Rodeada la casa de bellos parterres a los que los de la última planta no podían acceder. Era el enfermo mas joven de Alzheimer y era tan triste y patetico cuando de repente, claro, despedia un terrible mal olor, olor fuerte de caca. Tenía 60 años o 61 y la evolución del atroz deterioro fisiológico y mental, me comentaron sería muchísimo más veloz que en el de las personas de edad más avanzada que padecían Alzheimer. ¡El señor ni se habia dado cuenta que se había hecho caca encima y ni sentía el olor ni nada ya que el pobre hombre, ingresado no hacía mucho, únicamente quería volver a su hogar!
En el geriátrico Bell Resguard el personal estaba muy especializado, la mayoría llevaban ahí muchos años trabajando y me daban muy buenos consejos pero eso no quitaba lo chocante de esos ancianos tan difíciles de tratar.


! De verdad que un trabajo así no se paga ni con todo el oro del mundo ! ¡ Como a todos esos viejecitos las horas cuestan tanto de pasar !
Personalmente creo que hay un par de problemas graves pero se podrían solucionar, primero y segundo, ya que van unidos, es que al no pagar bien ni suficiente a un buen personal, los ancianos allí son completamente infelices pues no reciben el trato emocional necesario.

El auxiliar no tiene tiempo de darles suficiente cariño, y amor, y ellos que no son tontos, sino terriblemente sensibles a su perpetua soledad, entre ellos, prácticamente optan por no hablar y solo usan el tiempo para pensar y divagar e intentan aferrarse desesperadamente a los recuerdos que impepinablemente van desapareciendo.

Ni se acuerdan del parchí­s o de jugar a las cartas, o al simple domino. No pueden ya leer, ni coser, ni pintar o escribir y si como yo intentava darles conversacion, no te dejan, pues te dice la encargada que tu alli no estas para eso sino para darles alimento y limpiarles el culo.
Así de claro pues para mi no es, no va así la cosa, claro que no, pues los que mandan no tienen escrúpulos y solo desean ganar dinero. Si les estimulamos demasiado sus emociones vivirían más y muchísimo mejor, pero esto tampoco interesa, sino unicamente quieren que hagas el puro trabajo, que consiste tan sólo en mantenerlos con vida, que sigan respirando y pagando la cuota mensual sin empatizar con los internos pero esto no me entrara nunca en la cabeza!

En fin esta fue mi experiencia e impresiones. Intenté ejercer este dignisimo oficio lo mejor que pude, pero mi desilusión fue brutal y total. ¿Y para ello hacen falta estudios de casi 2 años?
La asignatura de gericultor, no es complicada pero tuve que aprender de memoria el funcionamiento de los 10 sistemas del cuerpo humano, el cardíaco, el pulmonar, el renal, el óseo, la piel, el cerebro, inmunidad, etc, ¿total para ni poder empatizar con los ancianos?

Me gustaba mucho la gente mayor, ahora casi los aborrezco, y no son ellos los culpables, pobrecitos, ellos son generalmente buenos y te dejan hacer, son generosos y agradecidos.
Eso si, son las víctimas de las peores enfermedades durante una vejez que puede ser bastante agónica, agónica como la muerte que seguro ven cada día acercarseles. Son por excelencia pacientes con el estrés de la actual sociedad, de sus propias familias que no los quieren ni ver, ni dar más tiempo y por ello los encierran.
Un abuelo u abuela en libertad es un regalo del cielo, pero en cautividad, no son nada
de nada, tal vez una sombra en la oscuridad o quizás una lagrima al azar o tal vez sean algun suspiro gratificante. Para mi, sinceramente serán para siempre recuerdos inolvidables.

000


Finalmente estuve 3 días más en 2009 en un gran geriátrico en Leutkirch, un pueblecito de Alemania y
las situaciones se repitieron exactamente igual que en las 2 anteriores experiencias.


De nuevo cuando llegaba la hora de
darles la comida, yo me ponía enferma del estomago. Por ricos y calientes que fuesen los platos cocinados frescos allí, las caras de aquellos viejos hombres y mujeres, me vigilaban y fallaban mis piernas, psicológicamente parecían en Alemania mil veces más fuertes que yo, de hecho allí está gente de la tercera edad pasaba de mi absolutamente y no establecí afecto alguno con ninguno de aquellos residentes.

No era el idioma un problema, sino sus actitudes que aunque muy cordiales, eran o bien desafiantes o completamente desinteresados ni les interesaban sus platos o sus vasos de agua ni la hora de costura, ni miraban por las ventanas ni mostraban empatia, creo que ni la television les gustaba ya.

El primer día me enseñaron todas las dependencias, en el edificio de tres pisos, había un comedor en cada planta. El conjunto constaba de 2 o 3 edificios, eran apartamentos para gentes mayores y sanas que todavía se las podían arreglar solos, en medio de un frondoso bosque.

Los 2 casos que no olvído nunca fueron una chica joven, paraplejica que sólo movía la cabeza. Ella me animaba a mi, pero yo no podía atender a sus razones de la pena que me dio su imagen estirada de brazos y piernas en su cama como una pequeña muñeca que habla. Desde mi primera visita, el olor a pipi en su gran habitación era tan fuerte, e insoportable con la mezcla a desinfectantes. Luego la veía en su silla de ruedas, iba con su cara alegre parecía que me miraba feliz pero aquello me ponía peor y la evitaba de lo que me hacía sufrir. Su pobre madre era quien cada día iba a vestirla y asearla para ponerla en la silla de ruedas cada día del año.
El segundo caso, fue definitivo y fue el detonante del llanto que no cesó en aquellos tres intentos e interminables días y que allí estuve trabajando, aunque no recibí sueldo alguno, así fue la prueba y el trato para quedarme allí o no.

Fue la primera señora que junto con mi guía visitamos, era el primer día. La habitación estaba muy oscura hasta que vi la luz del sol a través de los cristales de la gran ventana tras descorrer la tupida cortina. Nada se movió como si en aquella estancia no hubiese realmente nadie, ni un alma excepto las 2 auxiliares, nosotras. Ella me situó a un lado de la cama y yo en el otro y me dijo que íbamos a mover a la persona que dormía en la cama y destapó de repente las sábanas. Yo no llegué ni a ver la cabeza, ni la cara, de aquel cuerpecito que me parecio muy largo y sufri un choc. Era de verdad un esqueleto que yacía inmobil y sin carne y era una mujer. Le pusimos toallas bajo las caderas para girarla hacia un lado, pero yo no pude tocarla ni lavarla pues estaba petrificada.
Al salir de la estancia me entró la peor llorera que de mi vida y no me pude controlar de tan desconsolada que me sentí, llena absolutamente toda mi, de desconsuelo.

La directora, nuevamente y amablemente, me dijo que de aquella manera con ellos no podía trabajar y mi alivio fue aún más frustrante ya que había hecho unos estudios absurdos, nada afines a mi perfil y que no llenaron mis espectativas, !!si incluso los había incluso convalidado para ejercer en Alemania!! Definitiva y absolutamente la geriatría, palabra que casi odio, no me sirvieron para nada de nada de nada. El susodich centro geriatrico se llama Sozialstation Carl-Joseph.

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