(1987) "Dublinesses" (Los muertos) de John Huston.
Obra póstuma y maestra como la mayoría, del gran director estadounidense que ha sido John Huston, que rodó el film sentado en una silla de ruedas y respirando con máscara de oxígeno. Dirigió entre otros a su hija, Anjelica Huston. Adaptación de una obra corta del famoso novelista irlandés, claro! ya que en Irlanda situa su obra, James Joyce.

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Literatura y cine fundidos de nuevo, en una amarga y desencantada reflexión sobre el sentido de la existencia y su inevitable final.
Es la noche del 6 de Enero de 1904 y en casa de las hermanas Morkan todo está preparado para la cena. Los invitados deben estar a punto de llegar, así que quítate el abrigo y acomódate. No esperes otra cosa: casi todo el metraje de la película va a estar dedicado a registrar esa cena -convencional y desangelada, en la que un puñado de personajes educados y burgueses representan, una vez más, un juego de apariencias- con un rigor y un detalle casi documental. Todos los críticos destacan esta velada, que se convierte en inmortal o inolvidable, cuando ya la gente empieza a marchar y el personaje que representa Angélica Huston, que ya ha descendido unas cuantas escaleras, de detiene de repente y escucha con máxima atención una melodia, una canción irlandesa "a capella" de alguien que sigue arriba en el comedor. Luego la canción se repite a tono de clarinete, la última a son de arpa. Es una despedida, la eterna y es el comienzo, muy breve, para otra acción u otra película tal vez. Pero aquí termina la historia bellísima y tan especial, tierna y fria como todos los manjares.
Dublineses, ya que la acción se situa en Dublin, y basada en un relato de James Joyce, es la revindicación del cine de personajes, del universo de las pequeñas cosas, y del clasicismo más visceral.
