El melancólico y atractivo Jeremy Irons, y la simpática y exótica Juliette Binoche, son las 2 estrellas de,

"Herida".
"La gente herida es peligrosa. Porque saben que pueden sobrevivir" dice Anna.
Azul, Herida, El Paciente Inglés y ahora Chocolat consagraron a Juliette Binoche en el olimpo, donde siempre figurará colgada de una cuerda, bengala en mano, admirando los frescos de una capilla en ruinas, de El paciente inglés. Imborrable su imagen en Chocolat, bajo esa capa de un rojo sangre.
En
Herida, el proceso degenerativo del amor, de las rivalidades en los afectos, de las distintas clases de pasiones y obsesiones, están perfectamente retratados por Irons, Binoche y una soberbia Miranda Richardson. La película duele. Duele en la Binoche, Anna Barton curtida y vapuleada por la vida, en el Irons nublado por el deseo y la Richardson modélica desmoronada al final no sólo por una herida más, sinó por la peor y definitiva herida.
Historia de un amor imposible... cuyo título más justo, adecuado o traducción hubiera sido,
Atrevida, Fatal o Dano fatal.... porque no es ella el problema, Anna, sino el destino final, inesperado para todos, a pesar del peligro que está ocurriendo a cada minuto y durante cada encuentro a escondidas. Todo el largometrage es un lamento, dolor que se está expresamente provocando y perpetuando demasiado. Jamás una mujer provocó mayor dano, ni locura por una simple aventura. Pero insisto, es el cúmulo de la situación. El matrimonio del Dr. Stephen Fleming, cansado ya de su mujer, con 2 hijos mayores y la vida ya solucionada, el trabajo sin novedades, hasta que aparece ella...
Un diplomático serio y elegante,
Jeremy Irons, perfecto para este tipo de papeles, se enamora locamente de la prometida de su hijo, una joven y
sensual Juliette Binoche. Viviran un apasionado romance de película, a espaldas de la ignorancia y de la inocencia de Martin, que descubrirá, porque el destino es así de cruel, el gran engano y el juego, para nada infantil de su padre y de su novia, tremendo ese breve instante. E infinito. La infelicidad a partir de entonces, será ya eterna. El sufrimiento, antes momentaneo, físico y egoista será ahora insoportablemente físico, psíquico y seguro horrible y constante, sin solución y para siempre.
oOo


Es invierno de 1959, Vianne y su hija pequena Anouk llega a un pueblecito francés para abrir un negocio propio, una chocolateria, de nombre Le Chocolat.
De tantas delicias que Vianne prepara que le gente no se atreve ni a mirar, ni a parar frente al escaparate. Por celos, por gulería o por ignorancia. Para empezar, el primer enemigo será un aristócrata anti-chocolates, que dirige el pueblecito, el actor
Alfred Molina,

excepcional en este papel y genial la escena en la que acaba durmiendo en el escaparate de la chocolateria....
La exquisita artista bombonera enseguida hará tantos amigos como enemigos....
La actriz
Carrie-Ann Moss, que es la secretaria y la amiga secreta de la imaginación del alcalde será reacia al principio pero gracias a su hijo y su abuela entrará lentamente por las puertas del placer.... La dulce Vianne del más poderoso, como el alcalde será logicamente su enemiga pero no para siempre ... porque un buen dia
un hippie artesano y músico ancla con su barca en el rio, conocerá a Vianne y se enamorará de ella, para juntos empezar una nueva pasión. Maravilloso el retrato de cada personaje, de la vida rural,
de las aventuras del amor. Magnífica tambien la actriz,
Lena Olin,

que interpreta a la mujer maltratada, trabajará y vivirá, aprenderá de Vianne que la vida puede, !debe seguir! Es la esposa de un incendiario.
Johny Deep, el pirata moderno, ese eterno ser errante, y aventurero pero que un dia volverá a los brazos de Vianne ... Y otra gran actriz,
Judi Dench, que es la abuela, la madre, la amiga y la sabia mujer, a quien todos deberíamos haber tenido cerca.
oOo
El elegante y a la vez inquietante Ralh Fiennes, da vida al paciente inglés. El crítico de el diario El mundo, escribió asó sobre esta película,
"Una película que me hipnotiza. Las secuencias finales con el indio enseñándole las pinturas de la iglesia a la enamorada Juliette Binoche y Ralph Fiennes llevando en brazos hacia la cueva a Kristin Scott Thomas son de las cosas más románticas que le han ocurrido al cine moderno."
Y el crítico de El País, escribió, "Imprescindible drama con sabor a clásico. Maravillosa e intensa historia, con un toque romántico realmente adecuado. Uno de los mejores dramas de los 90."
Ralph Fiennes, un caballero.

Kristin Scott Thomas, camaleónica, bella y sutil,
en El paciente ingles.