ÉRASE UNA VEZ EN .... LONDRES .. "MISS SWEETY"


Blog de literatura japonesa antigua, de Jordi Escurriola,

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M I S S
S W E E T Y


Durante mi primer año en Londres tuve tres profesores, uno para cada curso de los tres que hice aquel año y Miss Sweety, como su nombre muy bien indica, fue la más dulce y su entusiasmo por la literatura, especialmente la poesía, fue muy contagioso.

Era pequeña, muy delgada, mayor, tenía ya más de sesenta años, y vestía con pulcritud extrema. Siempre llevaba blusas claras, preferentemente de color marfil, con una corbata de lazo, una falda oscura, zapatos marrones o negros de talón grueso y bajo, sin maquillaje, unos pendientes de oro y alguna vez un collar de perlas que parecía muy antiguo.

Era muy puntual. Siempre llevaba un montón de libros aparte de los del curso, con muchos papelitos que sobresalían de entre sus páginas.


Su inglés era extraordinario, con su acento “oxoniano”, su dicción precisa, su vocabulario amplísimo, y su cadencia le daba al idioma una musicalidad especial. Hablaba con suavidad, matizando y dando énfasis a las palabras nuevas que lentamente iba incorporando a nuestro vocabulario. Teníamos media hora de gramática, quince minutos de conversación y media hora más de lectura. Entonces era cuando Miss Sweety nos demostraba su personalidad. Abría sus libros, no los de la escuela, los de su biblioteca personal y proponía un texto entre varios autores conocidos, como G H Wells, Dickens, Thackeray, Eliot, Gissing, Trollope y Butler entre otros. Leía lentamente un párrafo y luego nos preguntaba lo que habíamos entendido, generalmente poco, y entonces nos explicaba con pelos y señales todas las palabras, verbos, adjetivos, adverbios………..unas lecciones realmente interesantes.

Pero cuando llegaba el turno de la poesía Miss Sweety se transformaba. Su voz se deslizaba por los versos suavemente como la seda y algunas palabras se le asomaban a los ojos bajo el velo sutil de las lágrimas. Nos enseñó a recitar, a modular las palabras, a respirar en las pausas y a demorarse en las raíces del verso. A todos nos encantaba escucharla, incluso en algún momento recuerdo haber retenido la respiración para captar el pálpito de sus palabras.

Uno de sus poetas preferidos era Robert Frost.


Un día llegaron dos nuevas alumnas al curso. Eran de Tanzania y eran primas. En sus rostros tenían las marcas tribales de los ritos de iniciación a la adolescencia de los Kerebes, unas cicatrices que garabateaban sus mejillas y afeaban sus rostros. Eran muy tímidas, se sentaban muy juntas, como protegiéndose de aquella ciudad que les debía parecer monstruosa. Vestían de manera moderna pero sus movimientos todavía recordaban las huellas de sus vestimentas coloreadas. Apenas nos miraban, siempre con la cabeza gacha pero todos, éramos unos ocho o diez a lo sumo, nos abocamos a ayudarlas. Un día Miss Sweety dedicó una clase a Tanzania y ellas con un inglés a tropezones nos explicaron sus costumbres, sus aldeas, las lenguas y dialectos separados a veces por unos pocos kilómetros de tierra rojiza y árboles escuálidos.

Yo tenía un libro sobre modismos ingleses, una joya, y un día saqué a relucir el tema y algunos compañeros se anotaron el título para comprarlo. Las dos Kerebe cuchichearon entre ellas y me preguntaron donde lo había comprado y si la librería estaba lejos, me ofrecí inmediatamente a comprárselo yo y a entregárselo al día siguiente. Aceptaron inmediatamente. Cuando salimos Miss Sweety me hizo un gesto con la mano para que me acercara a su mesa. Me dijo simplemente “well done” con una sonrisa deslumbrante. Al día siguiente todos estábamos pendientes de la llegada de las chicas. Encima de la mesa, en el sitio habitual de ellas, había un paquetito con el libro, y cuando lo abrieron se pusieron de pie y me dieron las gracias en swahili.

Al trimestre siguiente cambié de curso pero afortunadamente seguí con Miss Sweety. Como éramos sólo unos cinco decidieron unir dos grupos en uno y añadir unos estudiantes chinos de intercambio. Eran tres chicas. Un día el principio de la clase se demoró y como yo tenía a las orientales a mi izquierda les dije que estaba leyendo a Po Chü-i, la pronunciación “pi-yin” en aquel tiempo. Movieron la cabeza como afirmando que lo conocían me lancé a hablarles de Tu Fu, Wang Wei, Tao Yuan-Ming, Li Ho, Xuan Chi……. Y ellas meneaban la cabeza y sonreían tanto que me mosqueé y les pregunté si eran poetas populares. Siguieron sonriendo hasta que una de ellas dijo que no sabían quiénes eran. No sé si me sonrojé, me puse pálido, o simplemente cara de bobalicón, musité una disculpa y nunca más volví a hablar de mis lecturas.

Un día a la salida se le cayó un libro a Miss Sweety, me agaché raudo y lo recogí del suelo pero se desprendió una hoja que voló hasta debajo de la mesa, en aquella escuela no había pupitres o mesas individuales sino mesas largas y nosotros nos sentábamos alrededor. Gateé hasta encontrar el papel y al cogerlo vi que era un poema. El papel era de color maíz y la mecanografía de una máquina antigua. Me demoré unos segundos alisando el papel y leyendo con disimulo pero la mano de Miss Sweety me lo arrebató suave pero firmemente. Volvió a introducirlo en el libro y nos despedimos hasta la clase siguiente....


Puente de Londres

El curso estaba a punto de terminar, cambié de trabajo, de habitación, y llegó el día de mi adiós a Miss Sweety. Yo era el único que cambiaba de curso y de escuela, mi destino sería la SOAS y después la Polytechnic, y Miss Sweety propuso leer como final a Robert Frost.

Unos versos de su “North of Boston” :

“I didn’t make you know how glad I was
To have you come and camp here in our land…….”
(Nunca te hice saber mi alegría
Por haber venido y acampar aquí en nuestra tierra……)


Cuando me despedí de ella me cogió la mano entre las suyas y me instó a seguir estudiando mientras depositaba entre ellas un sobre.

Lo abrí tan pronto estuve en la calle. Era un papel de color maíz con unos versos que siempre recordaré:


“You are as young as your faith
And as old as your despair……………………..”
(Eres tan joven como tu fe
Y tan viejo como tu desesperanza……..)


IIIo0oIII


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